-¿A dónde vas?
-A casa.
- Quedate hasta el desayuno (te implora aquella boca extranjera), prometo hacer hot cakes.
-Te llamo luego, dices sin pensar, tratando de que las palabras que Maris te dijo no terminen de formarse y entonces ella presiona.
-No pienso jugar a las escondidas, si no piensas dejar a Raquel mejor no regreses, no me llames no te acuerdes de mi nombre o de donde vivo, siquiera recuerdes que... el el llanto no le permite continuar reclamando amor y te abraza.
-Voy a regresar, te voy a llamar y envejeceré contigo, hoy dejo a Raquel,
-Voy a regresar, te voy a llamar y envejeceré contigo, hoy dejo a Raquel,
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