martes, 4 de agosto de 2009

el romance de los girasoles parte 2

Su amor fue egoísta, Dijo el anciano de millones de días, la muerte de millones de seres no les importo, si el sol faltara aun por poco tiempo la tierra moriría... fue mi culpa dijo la que antes fue florecilla, yo le convencí, yo le induje, pues me mataría el no tenerlo; Mía es la culpa, interrumpió el príncipe, abandone mi destino y a mi padre por culpa de este gran amor que le profeso, pero es que si no la tengo no estoy en paz, ¿Por qué nuestro amor tiene que menguar por la vida de la mayoría? Pregunto el príncipe ya fuera de si. ¡Callen ambos! mando el milenario anciano, tu destino fue siempre ser sol, soporte de la vida de la tierra, para que tu amor prosperara necesitaste de la tierra que dio vida a la florecilla, de tu padre sol que le ilumino a diario, y del cielo que te permitio tenerla como mujer pero la culpa es compartida, y así sera también el castigo, flor volverás a ser, veras al sol pero jamas le podrás tocar, y cuando mueras mil mas nacerán cargando tu mismo castigo. Y tu principe; ciego seras, le tocaras con los rayos que de ti se desprendan pero no le sentirás, y jamas volverás a oír su canto, no seras sol como las generaciones , pasadas que bajaban a la tierra a morir pues tu linaje hoy es cortado, morirás en el cielo y cuando esto pase sera para siempre de la tierra el fin. El anciano se fue y el castigo fue cumplido, sin embargo la florecita trato de alcanzar al sol y así su cuello creció, sus pétalos se pintaron con el calor del sol y su rostro persigue persiguió y perseguirá siempre la salida de este, él jamas volvió a escuchar o a ver a la florecita.
y es por ello que los girasoles siguen al sol.
Que feo, dijo mi hija, y tiro el girasol que había arrancado.

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